PETROGLIFOS ES UN POEMARIO EDITADO POR BAILE DEL SOL.

martes, 12 de abril de 2016

PETROGLIFOS QUE CELEBRAN SANT JORDI

Hasta el 30 de abril si compráis un libro de Baile del Sol tenéis otro de regalo. Buena ocasión para adquirir algún Petroglifo huérfano. Y gastos de envío gratis a España.



miércoles, 25 de marzo de 2015

POÉTIKAS

El próximo 10 de abril tendré el placer de participar en ese festival poético que es POÉTIKAS.
 

lunes, 20 de octubre de 2014

PRESENTACIÓN DE PETROGLIFOS EN TARRAGONA



La presentación de Petroglifos en Tarragona será el próximo 28 de Noviembre a las 20 horas en la Librería La Capona, Calle Gasòmetre 41-43 de Tarragona.
Presentarán Manuel Rivera Moral, escritor y editor de la Editorial Silva y Jaume Palau i Banús, escritor.




La foto es de la poeta Raquel Zarazaga tras recibir un ejemplar de Petroglifos.

sábado, 6 de septiembre de 2014

ELENA CASERO RESEÑA PETROGLIFOS

Petroglifos es el poemario que Luis Vea ha escrito y publicado en la editorial Baile del Sol.

Veintidós poemas divididos en cuatro secciones:

VOLCÁN, LATENTE, ALMA DE BATRACIO Y PETROGLIFOS


Harto de cabalgar realidades,
intuir pasados,
sorprenderme por pasajes extraños.

Retornar.

Y encontrar mi historia,
Nuestra historia.

Una

Un libro de retorno al origen, lleno de paisajes interiores, de memoria.

Poemas llenos de islas, de volcanes, de mar, de cenizas y de piedras. Historia, descripción de su relación con las Islas Canarias y sus elementos.





Son poemas muy concretos, con un vocabulario conciso, buscando el término justo para que en nuestra mente se abra todo un paisaje.

Poemas simbólicos que nos llevan al origen de la vida. 

¡Trastabilla mar adentro!
Estrecha el alma al mar,
-carne envuelta en velo de carne-
Líquido materno que te precede.


Vocablos con ecos de las islas y añoranza del océano Atlántico.

Y si salas tu carne
Con agua del Atlántico,
Quemas la sabia que es el volcán
Y dejas que el cuerpo, convertido en jable,
Caiga como fina lluvia
Sobre Punta Fariones,
En un alba rosada
Mientras tu corazón late
Eternamente entre islas
Y enchumbado de aguas
Que se reencuentran,
Cicatrizarán tus heridas

Un libro de poemas emocionante y emotivo. De lectura pausada. Hermoso.


martes, 5 de agosto de 2014

TEXTO DE LA PRESENTACIÓN EN MADRID POR RUBÉN ROMERO SÁNCHEZ



Casi siempre me da igual lo que quiera decir un poeta. Leo sus palabras y, si me turban, si me agarran del cuello como se aferraría un ahorcado a su soga, las hago mías y las doto del sentido que yo quiero o que necesitan para mí. ¿Decís que el poeta hablaba de la lucha de clases en aquel poema? Para mí hablaba de amor. ¿Que es la soledad como condena el tema de aquel otro? Para mi su tema era el perdón. Así entiendo la poesía, una conversación entre poeta y autor en la que ninguno presta atención al otro pero aún así todo tiene sentido. Y da igual lo que diga el crítico. Un poema dice lo que quiere el lector que diga.



Para mí, Luis Vea, que presenta un complejo, rico y perturbador poemario en esta tarde de primavera inquieta, habla del anhelo de libertad del ser humano; del pasado personal como manera de estar en el mundo; de la vanidad de todas las cosas, que son perdurables como las huellas que borra la marea; de la búsqueda de uno mismo, de nuestra esencia.


En mi lectura el poeta se transubstancia en el Juan Ramón más reflexivo, capaz del romanticismo más arrebatado (“en tus pupilas veo naufragar al océano) como del misticismo solidario en los desheredados (“declaro desierta la infancia”). El poeta comprende el mar antitéticamente a como lo hacía nuestro querido Manrique: si para éste es el final del trayecto, para el poeta de Petroglifos, el mar es el “líquido materno” al que se encamina en una suerte de homérico caminar entre los vestigios de un pasado que no se volverá a recuperar y un futuro incierto y no imaginado. Para ello utiliza versos que ojalá hubiera escrito yo:


“Intento calmar la locura

pero adolezco de puentes

desde donde suicidarme”



Y utiliza, también, imágenes que, en su pretensión plàstica, evocan un mundo de formas nuevas en el que el hombre, como en el Génesis, da nombre a todo por primera vez, incluso al acto de nombrar, y lo inscribe en piedra con su propia mano, piedra que fosilizará su historia para que nunca la olvide.


La vida es una continua despedida; de nuestros “amores varados”, como dice el poeta, o de nuestra inocencia (“declaro desierta la infancia”, se me repiete como un eco de desolación). Pero existe la esperanza. A través de las “islas a la deriva” que escribió Hemingway que éramos en su novela póstuma, podemos encontrar el mar, y nuestros pies cansados de la piedra y la ceniza podrán refrescarse.


Petroglifos me ha removido por dentro y, como todo buen libro, me descubre cosas en cada lectura. Ahora sólo queda continuar el viaje, como dice Luis Vea, continuar y “zarpar hacia el mar”.


Rubén Romero Sánchez